En los minutos finales de Kill Bill Vol. 2, Quentin Tarantino nos regala uno de los diálogos más fascinantes de la historia del cine. Bill, antes del duelo final con Beatrix Kiddo, le expone su teoría sobre la mitología de los superhéroes.
Bill explica que la gran mayoría de los héroes tienen un rasgo en común: su identidad original es humana, y deben ponerse un traje para convertirse en algo superior. Bruce Wayne se pone una máscara para ser Batman. Peter Parker se enfunda unas mallas para ser Spider-Man.
Pero Superman es diferente.
Superman no se convirtió en Superman; él nació siendo Superman. Cuando se despierta por la mañana, es Superman. Su verdadero disfraz, el traje que se pone para encajar y mezclarse con la humanidad, es Clark Kent. Se pone unas gafas, un traje de oficinista barato y encorva la espalda. Clark Kent es la crítica de Superman hacia la raza humana: lo ve como alguien débil, inseguro y cobarde.
Pero si le quitamos el cinismo al personaje de Bill y trasladamos esta analogía a la arquitectura emocional de nuestra propia vida, encontramos una verdad aplastante sobre cómo gestionamos nuestra identidad: El verdadero poder no necesita una capa de arrogancia para hacerse notar; viste de paisano, camina en silencio y ejecuta el trabajo duro mientras los demás buscan aplausos.
Vivimos en una sociedad donde la inmensa mayoría de las personas se levantan cada mañana siendo "Clark Kent" e intentan desesperadamente ponerse un traje de superhéroe para salir a la calle. Fingen fortalezas que no tienen, gritan para imponer autoridad, compran estatus para parecer invencibles y viven provocando para demostrar que existen. Si intentan volar de un edificio a otro, caerán al suelo.
En el ecosistema POINT OF DREW, la filosofía se construye exactamente al revés: Nuestro objetivo no es fingir que volamos. Nuestro objetivo es forjar un carácter tan sólido, cultivar unos valores tan inquebrantables y desarrollar un coraje tan profundo, que ese se convierta en nuestro estado natural. Nuestro superpoder es la disciplina, la resiliencia de no rendirse en la piscina, la lealtad innegociable de no quedarse en el subsuelo y la capacidad de amar sin excusas.
Llevamos el superhéroe por dentro. Y precisamente por eso, cuando salimos a la calle, solo necesitamos vestirnos de personas normales.
No necesitamos provocar a nadie. No necesitamos alardear de nuestras victorias ni gritar lo duros que somos. Hacemos nuestro trabajo en el más absoluto de los silencios, con la tranquilidad y la nobleza de quien sabe exactamente el arsenal que esconde en su interior. Caminamos por el mundo con la certeza de que, si llega la tormenta, no necesitamos ir a buscar ninguna máscara al armario; el coraje ya viene de fábrica.
Esta semana, revisa tu armario emocional:
¿Estás gastando tu energía en aparentar ser fuerte de puertas para afuera, o estás cultivando una fuerza interior tan brutal que te permite caminar por la vida con la calma de alguien completamente normal?
"¡Siempre has estado equivocado conmigo! Soy tan humano como cualquiera. Sé amar y también siento miedo. Despierto todas las mañanas y, aunque no sepa lo que tengo que hacer, pongo un pie delante del otro y trato de tomar las mejores decisiones que puedo".
P.D. Si crees haber visto a alguien de tu entorno con una capa, reenvíaselo. Y si te han reenviado este correo a ti y quieres definir cuál es tu papel de superhéroe, puedes darte de alta AQUÍ CON UN CLIC.
P.D.2 Por favor no me digas que no has visto Kill Bill...
P.D.3 Creo que el link de la anterior carta, Omertà, de Orson Welles no era correcto. Ahora sí, te dejo esta entrevista en París, 1960. Disfrútala AQUÍ.
P.D.4 Ha llegado el momento! Mañana se lanza la primera Píldora Filosófica de POINT OF DREW:
La Ingeniería del Propósito.
DOMINGO - 17 de Mayo - 07h00
Si no la recibes y piensas que te debería haber llegado, ¡escríbeme!
Nos vemos en el siguiente puerto. Hasta mañana
← Volver a la biblioteca