A menudo creemos que el miedo es un invitado que podemos controlar. Pensamos que, si le concedemos una pieza, si le permitimos marcarnos un par de pasos, acabará cansándose y nos dejará en paz.
Pero el miedo no es un invitado educado; es un coreógrafo implacable.
Cuando permitimos que la desesperación tome el mando de nuestras decisiones, estamos aceptando una invitación muy peligrosa. En ese salón, el Diablo no sólo elige la música; decide la velocidad, el giro y tus pasos.
Si bailas con el Diablo, siempre lo harás a su ritmo.
Bailar con el Diablo, significa reaccionar en lugar de responder. Es tomar decisiones desde la carencia, desde el pánico al mañana o desde la herida que nunca supimos cerrar.
Es un tango oscuro donde, cada vez que intentas recuperar el equilibrio, el ritmo se acelera, arrastrándote hacia un lugar recóndito, en lo más profundo de tu ser.
La libertad, ese horizonte que buscamos en POD, empieza por decir NO a esa música. Ser conscientes de que tenemos el poder de romper la danza.
No se trata de que el miedo desaparezca, sino de negarse a seguir su compás.
Hoy te invito a que observes tus decisiones de esta semana:
¿Las has tomado tú desde tu propósito, o te has dejado llevar por un ritmo que no te pertenece?
No dejes que la desesperación elija la melodía de tu vida. Elige permanecer un poco más en el ojo del huracán. Tutto passa.
Todo pasa por una elección: Mejor recibir el mañana con la cabeza bien alta, que agotado por un tango que nunca quisiste bailar.
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P.D.2 SFDK escribió “Si bailas con el Diablo, siempre lo harás a su ritmo”, en la canción Lucifer (Redención, 2018).
Nos vemos en el siguiente puerto. Hasta la semana que viene
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