Este no es otro escrito sobre rugby.
Si alguna vez has estado en el centro de una melé, sabrás que el mundo se reduce a dos cosas: la presión que te empuja a rendirte y la voluntad de tus compañeros que te sostiene.
He pasado años en el campo. He dejado sudor, alguna que otra lesión y miles de horas de esfuerzo. Pero si hoy escribo sobre el rugby, no es para hablar de técnica de pase (soy el menos indicado) o de cómo defender cerca del ruck.
¿Qué pasa cuando te quitas las botas y vuelves a la "vida real"?
Pues como dice un amigo, y antiguo compañero del CAU Rugby Valencia: “De la droga se sale, del rugby no”.
El rugby es, en esencia, un curso intensivo de estoicismo aplicado.
El verdadero optimismo no es ignorar la derrota, es mirarla a los ojos bajo el diluvio y decidir que aún no ha terminado.
Es la capacidad de convertir el caos de un ensayo en contra en un ejercicio de ataraxia absoluta, donde el ruido se apaga y solo queda tu misión.
Es la nobleza de entender los tiempos: saber que el banquillo no es un castigo, sino un arco tensándose, esperando el instante preciso para liberar en cinco minutos toda la energía que otros diluyen en ochenta.
Con el rugby aprendes a darle valor a cada oportunidad.
Aprendes que no es cuestión de motivación. Es voluntad. Es trabajo. Es actitud.
Estos valores intrínsecos, como: el respeto a unas normas, la humildad en la victoria, la entereza en la derrota, el honor de representar ese maillot, son los que hoy dan sentido a la ASSOCIACIÓ D’ACCIÓ SOCIAL POINT OF DREW.
Cuando aprendes que el éxito del equipo está por encima de tu gloria personal, ayudar a los demás deja de ser una opción. Se convierte en un deber natural.
La vida nos pone "terceros tiempos", y algunos son amargos. Nos enfrenta a situaciones que parecen una embestida que no podemos frenar.
Pero el rugby me enseñó que, si tienes la mentalidad fuerte y el corazón humilde, no hay problema cotidiano que no pueda ser gestionado. Con la calma del que sabe, que ya ha superado tormentas peores.
Esta semana te pregunto:
Cuando la vida te "placa" y te manda al suelo, ¿te quedas mirando el barro o te levantas agradeciendo que sigues teniendo un par de piernas?
Saca el balón, levanta la cabeza y recuerda: la verdadera fuerza no está en el músculo, sino en la firmeza con la que representas tus valores.
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P.D.2 Una lectura recomendada es Legacy, de James Kerr. ¿No te gusta el rugby? Da igual. Esto trata de la vida en sí misma. ÉCHALE UN OJO.Texto de la carta
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