Si buscas en la RAE la palabra azar, te toparás con una segunda acepción que es, cuanto menos, reveladora:
"Desgracia imprevista".
Es curioso cómo el ser humano, en su afán por controlarlo todo, etiqueta lo inesperado como una posible tragedia. Necesitamos que la vida sea "justa" o "injusta" para sentir que tenemos algún control en el peso emocional de la balanza, pero la realidad es mucho más transparente.
El azar es, posiblemente, la verdad más pura que existe porque es la única que recoge mejor el sentido del absurdo que nos rodea. El absurdo que parece controlar las leyes intrínsecas del universo.
Al azar no le importa tu esfuerzo, tu bondad o tus miedos. Es una moneda que gira perpetuamente sobre nuestras cabezas. No te atrevas a catalogarlo como bendición, ni maldición; es el curso caprichoso de una existencia que se abre paso por la rendija de nuestra conciencia, recordándonos que la vida simplemente es.
Solemos vivir bajo una espada de Damocles invisible, creyendo que si nos portamos "bien", el hilo no se romperá. Pero la incertidumbre no es un castigo, es la naturaleza del tablero.
No querer entender esto es, en el fondo, una forma de ceguera voluntaria. No saber, es no querer comprender que el caos no nos debe nada.
En POD, cultivamos el pensamiento crítico precisamente para esto: para dejar de mirar al cielo buscando explicaciones cuando las cosas "salen mal" y empezar a mirar al frente para decidir qué hacemos con lo que el azar nos ha puesto en la mesa. Poner nuestra atención en aquello que podemos controlar.
La verdadera libertad no es controlar lo que sucede —eso es imposible—, sino dejar de ser víctimas de la interpretación. Cuando aceptas que el azar es indiferente, dejas de pelearte con el destino y empiezas a navegar con la corriente que te ha tocado.
Es ahí cuando entendemos lo que nos quería decir Albert Camus: Debemos ver a Sísifo feliz. Es cuando entendemos, que esa gran roca no pesa tanto.
Esta semana, te invito a reflexionar:
¿Cuántas veces has llamado "injusticia" a lo que simplemente ha sido un capricho del destino? ¿Estás listo para aceptar que el azar no te tiene en cuenta?
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P.D.2 No somos especiales per se, pero tenemos todo en nuestra mano para hacer que los siguientes “mañana”, merezca la pena vivirlos.
Nos vemos en el siguiente puerto. Hasta la semana que viene
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