La vida no es dura.
La vida no es complicada.
La vida no es enrevesada.
La vida no es penosa.
La vida no es agotadora.
La vida no es egoísta.
La vida no es engorrosa.
La vida no es dañina.
La vida no es abusiva.
La vida no es malvada.
La vida no es perezosa.
La vida no es injusta.
Hoy toca trazar una línea. Sin anestesia, sin medias tintas y sin pedir disculpas. Y mucho menos, permiso.
Últimamente, nos hemos acostumbrado a envolver nuestra existencia en una narrativa imposible de épico sufrimiento. Nos ponemos el disfraz de mártires y repetimos, como un mantra para lavar nuestras propias culpas: "Hago lo que puedo, pero la vida es muy dura. La vida es injusta. La vida es demasiado complicada".
El cuchillo del carnicero siempre está afilado ¡Úsalo!
Corta esa mentira ahora mismo, deshuesa la excusa hasta llegar al tuétano de la realidad.
La vida no es [todo lo de arriba y más]. La vida no te debe nada.
La vida es un vacío clínico, sordo y amoral. No tiene agenda, no conspira contra ti, ni te ha tocado con una varita mágica. El universo no te debe una existencia cómoda ni te castiga con tragedias diseñadas a medida.
Pensar que el destino se molesta en hacerte las cosas "difíciles" es solo una forma retorcida de egocentrismo. No somos tan especiales. Perdón, no somos especiales.
Venimos a este mundo completamente desnudos, despojados de títulos, de posesiones y de derechos adquiridos * (P.D.2). Y nos marcharemos exactamente igual: desnudos, fríos y en silencio. Lo que ocurre en ese paréntesis temporal entre el primer llanto y el último aliento es única y exclusivamente problema nuestro.
…
(Tras unas respiraciones profundas, cada vez más largas, aflojamos el ritmo. Y seguimos)
La belleza de nuestra existencia se encuentra en que, después de toda esa rabia descargada, después de la tormenta emocional, hay calma, hay armonía, hay luz.
Somos una minúscula gota en un inmenso océano, sí, pero existe todo un océano dentro de la gota que representamos. Hay toda una jungla dentro del brote de hierba que nos ha tocado vivir. Hay todo un universo en el destello fugaz de una existencia que decide brillar, aunque solo sea un instante, en el firmamento de la historia.
Métetelo bien en la cabeza, no estás aquí de paso, no estás para ocupar una silla vacía, para ocupar tu sitio en la cola. Estás aquí porque te necesito, porque te necesitamos.
Estamos hartos del disfraz. Si decides que la vida es complicada, te pasarás los días construyendo refugios para esconderte de la tormenta. Si aceptas que la vida, por sí misma, es neutra y vacía, entenderás que el único que tiene la obligación de llenarla de significado, de virtud y de amor eres tú.
Esta semana, atrévete a empuñar el cuchillo:
Identifica en qué área de tu vida llevas puesto el disfraz de víctima. ¿Dónde te estás diciendo a ti mismo "no puedo hacer más porque la situación es muy difícil"? Córtalo de raíz. Asume el control total y absoluto de ese espacio. Si te equivocas, que sea bajo tus propias reglas.
No hay excusas. No hay deidades a las que culpar cuando las cosas salen mal. Solo estás tú frente al espejo, sosteniendo la mirada, decidiendo si vas a seguir quejándote del tablero o si vas a empezar a mover tus propias piezas.
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P.D.2 Cuando digo que "venimos totalmente desnudos" me refiero a tus valores, a tu moral y a tu ética. Que es lo realmente importante. No que parte del pastel te haya tocado, sino cómo encajas la responsabilidad de aprender a cocinarlo.
Nos vemos en el siguiente puerto. Hasta el sábado
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