Hace unos meses, jugando al juego de mesa de CASHFLOW, mi amigo Juan me recomendó empezar a escribir esta newsletter para potenciar el proyecto del ecosistema de POINT OF DREW.
Para ello me pidió que me inspirara en un tipo que se llama Luis Monge Malo (mongemalo.com). Si estás en el mundo de las ventas o el emprendimiento, es probable que te hayas cruzado con él. Es un provocador profesional. Te ametralla la bandeja de entrada con correos diarios, utiliza un tono rozando la arrogancia, justifica su insistencia como su método para el éxito y su filosofía órbita sin pudor alrededor de hacer dinero a toda costa.
"Todos los dias envió un consejo de ventas. Newsletter que no lees, consejo que te pierdes", dice.
“Es imposible no triunfar en esta vida”, dice.
Ya te ha enganchado.
Te lo confieso: discrepo profundamente de sus formas. Su estilo está en las antípodas de la pausa, el estoicismo y la arquitectura emocional que defendemos en esta trinchera. Hasta me gustaría decirte que no me cae bien, pero no lo voy a hacer.
Y sin embargo, hoy estoy aquí para decirte que Mongemalo tiene razón en algo. Cuando le quitamos la fachada de cuñado de bar, vemos la riqueza de su mensaje, cruda e incómoda:
- Lo que tienes que hacer no complicado pero es duro. Por eso nadie lo hace.
- La gente dice que quiere tener dinero, pero no es verdad. Le gusta el dinero pero no quiere la responsabilidad y el esfuerzo de hacer lo que hay que hacer.
- La autocomplacencia es el mayor autoengaño para triunfar.
- La oportunidad está ahí. No es obvia, pero está ahí. ¿Quién la quiere?
- Debes perder el miedo al rechazo. Innegociable.
- La claridad es la prioridad. Antes que lo bello, estético, etc.
Estas son algunas de las pinceladas que puedes obtener para llegar al quid de la cuestión: Tienes que aprender a venderte.
No me refiero a ir puerta por puerta vendiendo tus servicios. Sino aprender a defender y exponer tus valores para aquellos quienes tengan oídos para escucharte. Saber ponerte en ese peldaño, visible ante todos, que no te atreves a subir.
Él mismo se define como un tipo sin un talento extraordinario, pero con una ventaja letal: tiene cero vergüenza. Haría cualquier cosa, preguntaría a cualquiera y se expondría lo que hiciera falta con tal de aprender a vender. Y ahí, justo ahí, es donde la mayoría de la gente brillante fracasa.
Tenemos la creencia tóxica de que "venderse" es algo sucio. Lo asociamos a charlatanes de feria o a comerciales de traje barato intentando colarte algo que no necesitas. Y por culpa de ese prejuicio, el mundo está lleno de personas con un talento inmenso pudriéndose en el subsuelo, esperando en silencio a que alguien, por arte de magia, "descubra" lo buenos que son.
Venderte no es engañar a nadie. Venderte es tener el coraje de mirar a los demás a los ojos y decir: "Esto es lo que soy, esto es lo que valgo y esto es lo que aporto". Y esto se aplica a absolutamente todo en la vida. Te vendes cuando te vistes de camarero sugiriendo un postre, cuando te vistes de médico recomendando a su paciente seguir un tratamiento, cuando te vistes de abogado defendiendo tu caso, cuando te vistes de político queriendo ganar votos, cuando te vistes de padre queriendo educar a tus hijos. Tienes que aprender a venderte.
No te pido que envíes correos diarios ni que te conviertas en un mercenario de la atención. Pero en POD sabemos que el 80% de aquello que consigas, de tu éxito vital, depende de ese 20% de situaciones en las que tienes que dar un paso al frente y poner tu nombre sobre la mesa.
Esta semana, audita tu vergüenza:
¿En qué área de tu vida (trabajo, relaciones, proyectos personales) estás perdiendo oportunidades simplemente porque te da pudor "venderte"? Trágate el orgullo, pierde la vergüenza y sal a defender tu producto. El producto eres tú.
Si crees en lo que haces, si de verdad confías en la persona que eres, es tu obligación moral aprender a darle el valor que se merece. Por ti, y por lo que pueda inspirar a los demás.
P.D. Si crees que hay alguien de tu entorno que le daría vergüenza hasta pedirte un chicle, reenvíaselo. Y si has recibido esta dosis de humildad y quieres recibir las próximas, puedes darte de alta AQUÍ CON UN CLIC.
P.D.2 Mi amigo Juan tiene un estudio increíble (laminaestudio.com) y su newsletter es de otro planeta.
Nos vemos en el siguiente puerto. Hasta la semana que viene.
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